Mi nombre es Marta Carroza Díaz y Ingeniera Civil y de Estructuras (MEng), formada en la Universidad de Cantabria, y Máster en Métodos Numéricos Aplicados, por la Universitat Politècnica de Catalunya. Desde aquellos primeros días como jefa de obra en parques eólicos en construcción, mi carrera ha ido recorriendo cada eslabón de la cadena de valor de la energía eólica. Con el paso de los años, el terreno dio paso poco a poco a la ingeniería más analítica, y cada empresa y cada puesto fueron ampliando mi perspectiva sobre un sector que no ha dejado de evolucionar.
Mi trayectoria profesional comenzó la empresa Utility, donde tuve mi primer contacto con el desarrollo y la construcción de proyectos de energía renovable. Aquella etapa me permitió entender el pulso real de los proyectos: los plazos, la coordinación de equipos, la complejidad técnica y humana que hay detrás de cada aerogenerador que finalmente empieza a girar.
Más adelante decidí dar un paso diferente y me incorporé a un organismo independiente de certificación. Allí mi mirada cambió: pasé de construir a evaluar, de ejecutar a analizar. Fue una experiencia que me permitió profundizar en los estándares, la seguridad y la calidad que sostienen toda la industria.
Mi recorrido continuó en un fabricante de aerogeneradores, donde pude completar esa visión global del sector desde dentro de la propia tecnología. Comprender cómo se diseñan, desarrollan y optimizan las máquinas que hacen posible la energía eólica fue una pieza fundamental para cerrar el círculo de mi experiencia.
Hoy vuelvo a trabajar desde el ámbito de la ingeniería, participando en el desarrollo de tecnologías de vanguardia para la industria eólica. Mirando atrás, puedo decir que he realizado un recorrido de 360 grados dentro del sector de las energías renovables, pasando por sus distintos actores y perspectivas.
Este viaje profesional tampoco ha transcurrido en un solo país. He tenido la oportunidad de vivir y trabajar en España, Reino Unido y Alemania, experiencias que no solo han enriquecido mi carrera, sino que también han moldeado mi carácter y mi forma de entender el trabajo en entornos internacionales.
Me considero una profesional abierta, tolerante, emprendedora y orientada a objetivos. Pero, sobre todo, alguien que cree firmemente que trabajar en el desarrollo de energías limpias y sostenibles no es solo una profesión, sino también una manera de contribuir a construir un futuro mejor.
La frase inspiradora que quiero compartir es: “Vivo la ingeniería como vehículo transformador de la sociedad, que nos permite adaptándonos y crecer de manera sostenible y en equilibrio con el medio que habitamos”.
