La nieve acumulada durante el invierno se consolida como un elemento clave para la gestión de los recursos hídricos en la cuenca del Ebro. Según los datos más recientes, este año se han alcanzado niveles excepcionales, con un máximo en febrero que ha marcado récord en lo que va de siglo en las cuencas nivales aragonesas.
En este contexto, Marisa Moreno, ingeniera de caminos, canales y puertos (ICCP) y jefa del área de Hidrología de la Confederación Hidrográfica del Ebro, subraya la importancia estratégica de la nieve como reserva hídrica. Tal y como explica, la nieve representa en torno al 20% de la aportación de agua en la cuenca y actúa como un sistema de regulación natural que libera el recurso de forma progresiva.
Este invierno ha presentado dos características destacadas: por un lado, el adelanto del pico de acumulación, que se produjo en febrero en lugar de marzo; por otro, el elevado volumen registrado, que en algunos casos ha llegado a duplicar los valores medios. A pesar de que el deshielo ya ha comenzado y se prevé un descenso progresivo de las reservas, estas continúan situándose por encima de la media.
Moreno destaca que no toda el agua procedente del deshielo llega directamente a los ríos y embalses. Una parte significativa se infiltra en el terreno, recargando los acuíferos y contribuyendo al mantenimiento de manantiales, mientras que otra se evapora o se pierde por efecto del viento. Este proceso gradual resulta esencial para garantizar el suministro en los meses de mayor demanda, especialmente en verano.
Asimismo, la fusión de la nieve permite una gestión más eficiente de los embalses, que actúan como sistemas de almacenamiento en diferido, adaptándose al ritmo de consumo y prolongando la disponibilidad del recurso incluso hasta bien entrado el periodo estival.
En definitiva, la nieve no solo constituye un indicador climático, sino también una pieza fundamental en el equilibrio del ciclo hidrológico. Como señala Marisa Moreno, su comportamiento este año refuerza su papel como “fuente de garantía” para el abastecimiento de agua, poniendo de relieve la importancia de la planificación y la gestión técnica en un contexto de creciente variabilidad climática.
Un artículo publicado en Heraldo de Aragón el lunes día 13 de abril de 2026.
