El jurado del Concurso de Redacción Caminos Aragón, en su V edición ha resuelto que la obra “El Proyecto Olimpo” sea la ganadora en 2025. La autora del texto es Obarra Guarido Sanagustín, ingeniera de caminos, canales y puertos, y colegiada de la de demarcación de Aragón. La ganadora ha recibido una placa conmemorativa y un premio en metálico de 300 euros.

El Proyecto Olimpo

4 de febrero de 2109, fecha terrestre

A solo dos días de que comiencen las obras no puedo evitar echar la mirada atrás y pensar en cómo ha avanzado todo en tan poco tiempo. Hace algo menos de ciento cincuenta años el primer ser humano pisaba la luna, sesenta años después comenzarían los viajes espaciales por ocio y unas décadas más tarde nacería una idea factible para implantar colonias humanas en otras partes del sistema solar. Yo formo parte de la construcción de una de esas colonias, y no puedo creerme que vaya a ser una de las primeras personas en levantar una civilización en otro planeta, Daimones.

 

7 de febrero de 2109, fecha terrestre.

Al fin nos han dado luz verde para bajar a la superficie. La fase de bioimplantación está terminada. La puesta en marcha del Bioimportador —máquina que utilizamos para acelerar el crecimiento y desarrollo de los ecosistemas— se ha llevado a cabo sin ningún percance: aire, agua y suelo están listos para recibir mano de obra. Daimones está listo para que comencemos a construir en él, y el listón está muy alto debido a lo bien que ha ido la primera fase del proyecto. Mi tarea aquí es garantizar que los asentamientos que creemos mantengan una armonía tanto con el ambiente como con el estilo de vida de la gente, generando núcleos urbanos que faciliten el día a día de las personas. Mi trabajo es el sueño de todo urbanista: crear una ciudad desde cero. He llamado a mi modelo de ciudad “Elíseo” porque uno de los aspectos principales del mismo es que la infraestructura se mimetice perfectamente con el medio, creando la ilusión de que no hay barrera entre lo natural y lo creado por el hombre. Es por ello que mi colaboración con los biólogos y genetistas que han trabajado en la primera fase, la de bioimplantación, es imprescindible, pero una de las normas que nos han impuesto es que está terminantemente prohibida toda comunicación no autorizada con trabajadores de otras fases para evitar que se filtre el funcionamiento del Bioimportador, regla que dificulta el flujo de información con los profesionales que se han encargado de crear todo el ecosistema sobre el que vamos a construir, por lo que la información de la que disponemos del entorno es limitada.

 

8 de febrero de 2109, fecha terrestre.

Decir que lo que he visto en superficie me ha sorprendido es quedarse corta. Siempre pensé que seríamos nosotros quienes nos adaptásemos a las condiciones del nuevo planeta, sin embargo, parece que lo que hemos hecho ha sido trasladar la Tierra a Daimones. Al comentarlo con uno de mis superiores no pareció darle mayor importancia “La gente está acostumbrada a la Tierra, no puedes darles algo diferente de la noche a la mañana”. Pensé que parte de la belleza del programa residía en crear nuevos centros urbanos en diferentes ecosistemas, adaptándonos al planeta, no al contrario.

 

15 de febrero de 2109, fecha terrestre.

Tras mucho insistir a mi equipo y mí nos han dejado revisar algunos de los últimos informes geológicos que se han realizado y que, sin duda alguna, están censurados. Son poco más que fichas técnicas de los diferentes árboles y arbustos que han plantado, pero no dice nada de las condiciones del suelo o de cómo trabaja este. Ni siquiera explican cómo ha sido el proceso de implantación de la vegetación. Se que se excede de mis responsabilidades el preocuparme de estas cosas, pero no entiendo esta permeabilidad entre fases por una simple máquina.

 

23 de febrero de 2109, fecha terrestre.

Parece ser que alguien ha puesto en conocimiento de mis superiores mis inquietudes acerca de ciertos aspectos del proceso, por lo que he sido citada por el director del proyecto para “resolver mis dudas”. Ha sido todo una gran pérdida de tiempo, pues no he sacado nada en claro de nuestra conversación. “Vuestra preocupación tiene que ser la de construir el mundo del mañana”. “Si algo no hubiera estado en orden no os habríamos dado luz verde para comenzar con los trabajos”. “Los inversores y la gente cuentan con nosotros”.

 

26 de febrero de 2109, fecha terrestre.

Al regresar a mi camarote tras la jornada de hoy he encontrado sobre mi cama un sobre sellado, en su interior los resultados de un análisis genético de algunas de las especies arbóreas que hemos introducido en Daimones. Tras revisarlos han resultado ser cuanto menos extraños. Aunque los árboles están tomando raíz con rapidez por lo visto hay algo raro en cómo las moléculas de ADN se están comportando. Es como si los diferentes organismos estuvieran mutando de forma no controlada. Sea lo que sea por lo visto no quieren que nos enteremos.

 

1 de marzo de 2109, fecha terrestre.

Esta tarde mi superior me ha reasignado temporalmente a la supervisión de las tareas de movimiento de tierras. Esta orden llega casualmente un día después de haberle mencionado mis preocupaciones sobre las cambios que estamos haciendo en Daimones; mis inquietudes sobre que este planeta no es igual a la Tierra, que es un sistema completamente diferente con sus propias leyes y su propia historia y que no estamos solo reproduciendo un ecosistema, sino que estamos transformando por completo el entorno ya existente. “Si no eres capaz de estar a la altura de tu puesto y prefieres pensar en conspiraciones, es que no conoces la importancia de este proyecto para la humanidad”. Solo espero que Elíseo, el trabajo de toda mi vida, no sufra las consecuencias de mis acciones.

 

14 de marzo de 2109, fecha terrestre.

Tras dos semanas de barro por fin vuelvo a mi puesto como jefa de urbanismo. Temía que fueran a darle el puesto a otro y Elíseo, mi creación, fuese a pasar a ser mérito de otra persona o peor aún, eliminado y reemplazado. Mis superiores tienen razón, soy ingeniera, no bióloga ni genetista, así que no soy capaz de entender informes de esos calibres. Si el ecosistema hubiera presentado algún problema no nos habrían dejado empezar las obras. Además, este proyecto es demasiado importante como para creer en conspiraciones que no se sustentan en hechos.

 

30 de junio de 2109, fecha terrestre.

Las obras avanzan increíblemente rápido. Ya puedo visionar cómo va a quedar la avenida principal. La había imaginado como la de los Campos Elíseos de lo que un día fue la ciudad de París, pero con un diseño algo más estrambótico, rodeada de vegetación alienígena, pero al terminar usando flora terrestre esta tendrá más parecido a la realidad del que me habría gustado. Además, hoy ha entrado una nueva remesa de trabajadores en mi sector, aunque vamos bien de plazo para los inversores nunca es suficiente, quieren adelantarlo todo y que las obras estén listas cuanto antes.

 

2 de julio de 2109, fecha terrestre

Uno de los nuevos encargados se ha topado con otra estación de monitoreo que estaba registrando datos erróneos. Es la quinta esta semana con el mismo fallo “detectado sedimento desconocido”. Nos estamos quedando sin georradares funcionales, lo que no me motiva mucho a continuar la construcción de edificios y calles sin tener información de cómo se comporta el suelo que los soporta. He pedido nuevas máquinas, pero me las han denegado.

 

10 de julio de 2109, fecha terrestre

He organizado una partida independiente para realizar catas en la zona norte de las obras. Hemos ido yo, un encargado de confianza y un maquinista y parece que las cosas están peor de los que nos dicen. El haber intentado replicar ecosistemas terrestres ha llevado a la mutación de toda la flora que instauramos, que a su vez ha hecho cambiar las propiedades y comportamientos de los suelos, los informes de los biólogos y geólogos no eran conspiraciones, los georradares nunca estuvieron estropeados, hemos alterado Daimones de tal manera que ni siquiera la comprendemos.

 

11 de julio de 2109, fecha terrestre

¿Está bien destruir ecosistemas en otros planetas en pro del progreso? El Proyecto Olimpo es un falso paraíso, un espejismo que existe a costa de la existencia de otro mundo real. Daimones no ha sido más que un lienzo en blanco para nuestra arrogancia. Pero este planeta es mucho más que eso. ¿Debemos intervenir y modificar planetas por el simple hecho de que podemos hacerlo? ¿Debemos arriesgar la desaparición de ecosistemas completamente únicos porque hay gente que se lo puede permitir? Mi posición en el asunto es clara: no voy a seguir siendo cómplice de esta destrucción.

 

15 de julio de 2109, fecha terrestre

Hoy he decidido actuar. Mañana enviaré un informe detallado a las autoridades en la Tierra. No sé si servirá de algo, pero debo intentarlo. No puedo seguir trabajando sabiendo que no estoy actuando de forma correcta. Si alguien encuentra alguna vez este diario quiero que sepan qué hay detrás del Proyecto Olimpo y que he hecho todo lo posible para que salga a la luz. El Proyecto Olimpo está condenando algo que nunca debería haber sido tocado. Y mientras la corporación mire solo por su propio beneficio me niego a ser parte de ello. El desarrollo del potencial humano no debería ser una excusa para llevarnos por delante todo con lo que nos topemos.

 

Bárbara G.

Ingeniera Jefa de Urbanismo del Proyecto Olimpo, año 2109