Cada 12 de mayo, los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos celebramos la festividad de nuestro patrón, Santo Domingo de la Calzada, figura imprescindible en la historia de las infraestructuras y símbolo del servicio público, la innovación y el compromiso con la sociedad.

Desde la Demarcación de Aragón del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos queremos sumarnos a esta celebración recordando la figura de quien, ya en el siglo XI, entendió que mejorar los caminos era también mejorar la vida de las personas.

El ingeniero del Camino de Santiago

Domingo García, conocido posteriormente como Santo Domingo de la Calzada, nació en Viloria de Rioja hacia el año 1019. Movido por su vocación de servicio y consciente de las dificultades que encontraban los peregrinos del Camino de Santiago a su paso por La Rioja, dedicó su vida a construir y mejorar infraestructuras que facilitaran el tránsito y garantizaran la seguridad de los viajeros.

Su obra más conocida fue la construcción de una calzada y de un puente sobre el río Oja, elementos fundamentales para consolidar el Camino de Santiago en esa zona. También promovió hospitales, albergues y mejoras en los caminos, convirtiéndose en un auténtico precursor de la ingeniería civil y de las obras públicas al servicio de la comunidad.

Por ello, Santo Domingo de la Calzada fue nombrado patrón de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, representando valores que siguen plenamente vigentes en nuestra profesión: la utilidad social, la capacidad transformadora de las infraestructuras y el compromiso con el territorio.

 

La leyenda del gallo y la gallina

La tradición popular asocia a Santo Domingo de la Calzada con una de las leyendas más conocidas del Camino de Santiago: el milagro del gallo y la gallina.

Cuenta la leyenda que una familia de peregrinos alemanes se detuvo en Santo Domingo de la Calzada durante su viaje a Santiago. La hija de un mesonero se enamoró del joven hijo de la familia y, al no ser correspondida, escondió una copa de plata en su equipaje para acusarlo de robo. El muchacho fue condenado y ahorcado injustamente.

Tiempo después, sus padres regresaron al lugar y encontraron a su hijo aún con vida gracias a la intervención del santo. Acudieron entonces ante el corregidor para anunciar el milagro. Este, que estaba a punto de comer un gallo y una gallina asados, respondió incrédulo:

Tan cierto es eso como que estas aves van a echarse a volar”.

En ese instante, el gallo y la gallina recuperaron la vida y comenzaron a cantar y batir las alas.

Desde entonces, la catedral de Santo Domingo de la Calzada mantiene viva esta tradición con un gallinero en su interior, uno de los elementos más singulares y emblemáticos del Camino de Santiago.

 

Una celebración para reconocer la profesión

La festividad de Santo Domingo de la Calzada es también una oportunidad para poner en valor el trabajo de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y su contribución al desarrollo sostenible, la cohesión territorial y el bienestar de la sociedad.

Las infraestructuras que diseñamos, construimos y mantenemos siguen siendo esenciales para afrontar los grandes retos de nuestro tiempo: la movilidad, la transición energética, la gestión del agua, la resiliencia climática y la vertebración del territorio.

En una comunidad como Aragón, donde las infraestructuras han sido históricamente clave para conectar personas y oportunidades, esta celebración adquiere un significado especial.

Desde la Demarcación de Aragón del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos deseamos un feliz día del patrón a todos los compañeros y compañeras de la profesión, reconociendo su dedicación y compromiso con una ingeniería al servicio de la sociedad.