El decano de la demarcación de Aragón del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos ha participado en la elaboración de este artículo que publica el Diario del Alto Aragón con el titular “Huesca, una puerta al Pirineo que sueña con ser la de Europa”.

Puedes leer el artículo aquí: https://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/comarcas/2025/11/12/huesca-una-puerta-al-pirineo-que-suena-con-ser-la-de-europa-1869943-daa.html

 

Huesca, una puerta al Pirineo que sueña con ser la de Europa

Con la mejora de la vía, la señalización y el túnel de Goya, el cercanías entre Huesca y Zaragoza supondría media hora

  • Ana Ipas
  • NOTICIA ACTUALIZADA 12/11/2025 A LAS 23:46

Cuando un 30 de julio de 1997 y bajo un sol de justicia el ministro Arias Salgado inauguró el primer tramo de autovía en el Alto Aragón -entre Almudévar y Huesca-, la provincia ya soñaba con tener unas infraestructuras que acompañaran a su privilegiada posición geográfica para potenciar el desarrollo social y económico. Esa puerta desde España a este territorio fue abriéndose poco a poco, pero todavía queda mucho camino por recorrer, kilómetros que mejorar, trenes que sumar y otra verja por abrir, la de Europa.

En cuarenta años viajar por el Alto Aragón ha dado un giro de 180 grados. En los ochenta, subidos a un R12, un Seat Málaga, un Talbot o los primeros Golf, las familias se enfrentaban a curvas sinuosas y travesías varias mientras en el ‘cassette’ sonaban los éxitos de la movida: ‘La Chica de ayer’ de Nacha Pop, ‘Escuela de Calor’ de Radio Futuro o ‘Cadilac Solitario’ de Loquillo. Ese viaje entre Zaragoza y Jaca, cuatro décadas después, ha quedado reducido a la mitad de tiempo: una hora y cuarenta minutos a pesar de que no se han finalizado todos los tramos de la autovía.

Sin duda, la primera década de los 2000 fue clave en el desarrollo de las infraestructuras de la provincia. Un año, el 2003, sumó dos de los grandes hitos para el Alto Aragón: la inauguración del túnel de Somport y la llegada del primer AVE. Y es que cinco años antes de que la alta velocidad arribara en Barcelona, llegó a Huesca. Fue una de las primeras capitales de provincia con este servicio, pero 22 años después sigue igual. Las máquinas, las mismas con las que se inauguró en España la primera línea, la de Sevilla, en 1992. Las frecuencias, similares, un viaje de ida y otro de vuelta.

También Somport abría una ilusionante puerta a Francia, pero chocó y sigue chocando con un cuello de botella, una carretera de otro siglo en la vertiente norte, la francesa, incapaz de absorber el tráfico pesado.

Fue la década también en la que arrancaron las obras de la autovía hacia Lérida que este 2025, veinte después de la primera piedra, se ha conseguido completar. También se inauguraron los primeros tramos hacia el Pirineo, con Huesca-Nueno en el 2000. Pero a la A-23 todavía le quedan obras por realizar (Lanave-Sabiñánigo y variante de Sabiñánigo, ahora en obras; y la de Jaca, todavía sin licitar). De la conexión con Navarra, uno entre Puente la Reina y Fago cuya redacción, por tercera vez, ha vuelto a salir a licitación. No se le espera antes del 2030.

Es el ejemplo claro de lo que Rafael López Guarga, decano de la demarcación de Aragón del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, califica como “falta de planificación”. “Realmente, desde el Plan de Infraestructuras 1984/1991 no ha habido ningún otro. Todos los posteriores han pilotado sobre el mismo, pero hay cosas que aún están sin acabar”, afirma. Reconoce que en carreteras, en las tres últimas décadas ha habido un avance considerable, no solo en el Alto Aragón, en toda España. Las expectativas que se marcaron fueron grandes, añade: “pero hay cosas que ni se han terminado y otras que ni siquiera han comenzado”. Uno de los ejemplos que no duda en poner, el Eje Pirenaico (N-260), con el tramo de Balupor-Fiscal o el túnel del Ventamillo sin acometer.

En el tema del ferrocarril es mucho más crítico. El Alto Aragón ha quedado atrás, muy atrás. Los ‘patos’ del Ave que se utilizaron en los primeros años en la línea a Huesca fueron sustituidos por los actuales, con 33 años a sus espaldas que dejan retrasos un día sí, y otro también.

Pero sin duda, si algo sería prometedor para la provincia, lo tiene claro: la Travesía Central Pirenaica (TCP). “Estaba dentro de la Red de Interés Transfronterizo. Se incluyó cuando Loyola de Palacio era comisaria, y luego, posteriormente, en la época de José Blanco, se retiró. Ha sido el único caso de toda la Unión Europea en el que un país, después de haber puesto una infraestrutura dentro de la programación europea, lo ha retirado a petición propia”, relata. Las suposiciones muchas, pero la que más pesa, la presión que otras provincias o comunidades de los extremos del Pirineo pudieron hacer.

En la infraestructura ferroviaria observa más deficiencias: el tercer carril entre Tardienta y Huesca. Para él, lo ideal sería la doble vía que evita “sustos”; y el cuello de botella del túnel de Goya en la entrada a la estación del Portillo y Delicias. “Frena todo el tráfico ferroviario. Se podría haber arreglado con la Expo”, añade. Eso, buena señalización y mejor material móvil permitiría tener una red de cercanías competitiva, como la que reclama la ciudad. “Una viaje de media hora, como entre Madrid y Toledo”.

Y si en carretera o ferrocarril queda camino por recorrer, en el aire también. En el año 2007 se inauguró el aeropuerto Huesca-Pirineos. Costó 60 millones de euros y su plan director preveía 150.000 viajeros al año. En su mayoría de edad, 18 años después, no los ha alcanzado. Sus años de mejor gloria, en la apertura y los viajes a la nieve que de la mano de la compañía Pyrenair se fletaron. Hubo escuelas de pilotos que le dieron vida, pero también marcharon en busca de otro destino mejor. “Uno se plantea si tendría que haberse hecho, pero una vez que está, a lo mejor podría convertirse en un punto de atracción de pasajeros”, explica López Guara.

Aunque el progreso llegó en estos últimos 40 años, por delante aún quedan muchos retos, tanto mirando hacia dentro como hacia el exterior. La carretera Plan-Chía o el Eje Norte de Guara (por parte del Gobierno de Aragón y la DPH) han recibido un impulso en los últimos años. Y aunque a paso lento, a veces demasiado, siguen avanzando las autovías de la provincia. Pero quedan hitos pendientes importantes: acabar tanto varios tramos de la A-23 y de la A-21, como del eje del Pirineo. Y en el plano del ferrocarril, mejores comunicaciones tanto con Zaragoza como con Madrid.

Abrir la puerta a Europa se plantea como un camino todavía más largo que recorrer. Sobre la mesa, la reapertura de la línea del ferrocarril Canfranc-Oloron, la Travesía Central del Pirineo o aerolíneas que descubran Huesca como la puerta a sus montañas, a la aventura de sus aguas bravas, a las estaciones de esquí en las que reina el sol -como vendían los turoperadores del Reino Unido Formigal en los ‘70-, a la gastronomía o a esa magia que abarca toda la provincia.

¿Cómo será dentro de una década cuando este periódico cumpla medio siglo? Algunas obras que ya están en marcha serán una realidad, otras continuarán sobre la mesa, pero lo que es seguro es que el Alto Aragón seguirá soñando con ser esa puerta a Europa por el Pirineo central, ese territorio estratégico y próspero que con tesón y rasmia los altoaragoneses han convertido en su hogar.